Cristo

Cristo

16 de julio de 2017

Madre amorosa

Todo es alegría en el cielo ante la belleza y Santidad de la Virgen.
Ella está sentada a la derecha de su Divino Hijo, Nuestro Señor Jesucristo.
Es la mujer vestida de sol, resplandeciente de gracia por ser Madre de Dios.
Reina de los Ángeles.
Reina de todos los Santos y de todo lo creado.
El Padre la corona con la Omnipotencia suplicante.
El hijo la corona con la sabiduría.
El Espíritu Santo la corona con el Amor.
Todo en ella es obediencia, humildad, pureza, amor de Dios.
Por eso exclamó en el Magníficat: Me llamaran bienaventurada todas las generaciones porque el Señor ha hecho en Mi, cosas grandes.
Es nuestra Madre Amorosa a la que debemos acudir a lo largo de nuestra vida.


Os llevaré siempre en mi corazón.


29 de enero de 2017

La sonrisa del hombre


¿Os habéis dado cuenta? Sólo del hombre es el privilegio de la sonrisa.
Mira que el sol calienta, da salud, hace germinar las plantas... su misión es muy grande. Sin él, el mundo no podría existir, pero... ¿sonríe? No, aunque él alimenta el día del universo.
Cuando el hombre sonríe, es más grande que el sol. Es expresión, es dulzura, es alegría, es amor. Es algo que el sol, por muy astro que sea, por muy grande que sea, no tendrá nunca.  
¿Sonríen las plantas, las flores? Tampoco. Alimentan al hombre, le cobija su sombra, embellecen los montes y los campos, perfuman las flores con aromas deliciosos. Pero ¿sonríen...? No. Tienen para mí ante el hombre más influencia que el sol. No sonríen pero pueden hace sonreír al hombre, por su belleza, por su aroma, por su sombra...
Mirad los animales, el pájaro, el felino, el pez ¿sonríen ... ? No. Al hombre pueden hacerle sonreír, pero jamás se dibujará en su rostro la sonrisa.
Mirad el mar, el valle, la montaña, el cielo, las estrellas... Son hermosos y pueden ser inmensos o estar llenos de majestuosa estampa. Pero no pueden sonreír,  aunque también pueden provocar en el hombre, la sonrisa de placer.
Por eso, yo pido al hombre que sonría, que haga uso de ese privilegio exclusivo creado para él. Si el hombre sonriera más, habría en su mirada la pureza del niño, la paz en la conciencia, el entendimiento con el hermano... La mano del que lo tiene todo, se parecería al del que no tiene nada.. :
Si el hombre sonriera más, si utilizara más ese "don" único que le regala la gracia de Dios, haría de la sonrisa un gran manto de amor que cubriría la tierra, como la mejor ofrenda en el altar de la vida, porque en la sonrisa del hombre, está ¡la sonrisa de Dios!
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Angeles

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